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Preparar una maleta suele ser lo más importante antes de salir de vacaciones. Sin embargo, dedicar unos minutos a preparar la casa también puede marcar una gran diferencia. No tanto por lo que ocurre mientras estamos fuera, sino por cómo nos sentiremos cuando volvamos.

Después de unos días de descanso, siempre se agradece abrir la puerta y encontrar la casa en orden, sin tareas pendientes esperándonos nada más llegar. Y para conseguirlo no hace falta hacer una limpieza general ni pasar horas organizándolo todo. Basta con prestar atención a algunos pequeños detalles.

Ventilar antes de cerrar la casa

Parece una tontería, pero merece la pena hacerlo. Antes de salir, abre las ventanas durante unos minutos para renovar el aire de toda la vivienda.

La sensación de frescura será mayor y evitarás que determinados olores se queden concentrados durante días en una casa cerrada.

Revisar el frigorífico

Pocas cosas son menos agradables que volver de vacaciones y encontrarse con alimentos estropeados.

Antes de marcharte, revisa frutas, verduras, lácteos y cualquier producto perecedero que pueda caducar durante tu ausencia. Además de evitar desperdicios, te ahorrarás una limpieza inesperada a la vuelta.

Vaciar las papeleras

Es una de esas cosas que muchas veces se nos pasan por alto cuando estamos pendientes de la maleta y los horarios.

Vaciar las papeleras y cubos de basura ayuda a evitar olores desagradables y hace que la casa se conserve mejor durante los días que permanezca cerrada.

Cerrar persianas parcialmente

Bajar completamente las persianas puede dar sensación de vivienda desocupada y, además, dejar la casa completamente a oscuras durante semanas.

Lo ideal suele ser dejarlas parcialmente cerradas. Así se reduce la entrada directa de calor y de sol, pero se mantiene cierta iluminación natural.

Dejar la cama preparada para la vuelta

Puede parecer un detalle sin importancia, hasta que vuelves con el cansancio del viaje y lo encuentras preparado.

Cambiar las sábanas antes de marcharte significa que, cuando regreses, tendrás una cama limpia y lista para descansar.

Un truco sencillo consiste en pulverizar ligeramente tu aroma favorito sobre las sábanas antes de salir. No hace falta utilizar mucha cantidad. Ese toque de frescura puede hacer que el dormitorio resulte especialmente agradable al volver.

Dejar toallas limpias en el baño

Al igual que ocurre con la cama, encontrar toallas limpias y alfombrillas listas para usar convierte la llegada a casa en una experiencia mucho más cómoda.

Pensar en las plantas

Las plantas pueden ser las grandes olvidadas antes de un viaje.

Si vas a estar fuera varios días, conviene revisar sus necesidades y dejar preparado algún sistema de riego, agruparlas en una zona menos expuesta al sol o pedir ayuda a alguien de confianza.

Programar alguna luz

Si la ausencia va a ser prolongada, programar una lámpara para que se encienda durante unas horas al anochecer puede aportar tranquilidad.

Existen temporizadores muy sencillos y económicos que permiten automatizar este tipo de tareas sin complicaciones.

Dejar preparado un pequeño capricho para la vuelta

Puede ser una caja de cápsulas de café, tu infusión favorita, una bebida fresca en el frigorífico o cualquier pequeño detalle que te guste encontrar al llegar.

Después de un viaje, esos pequeños gestos ayudan a que la vuelta sea más amable y hacen que el regreso a la rutina resulte menos brusco.

Preparar la vuelta, no solo la salida

La mayoría de nosotros pensamos mucho en el viaje y poco en el regreso. Sin embargo, dedicar unos minutos a dejar la casa preparada puede cambiar por completo cómo nos sentimos al volver. No se trata de dejar todo perfecto. Se trata de hacerte un pequeño favor para cuando regreses. Porque después de unos días fuera, pocas sensaciones son tan agradables como abrir la puerta de casa y sentir que todo está listo para recibirte.

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