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Con el cambio de tiempo tenemos que hacer la temida tarea del cambio de armario y muchos aprovechan también para hacer cambios en casa y hacer una limpieza a fondo de toda la casa, para volver de vacaciones y empezar el curso con todo listo. 

La limpieza de la habitación en la que dormimos, por ejemplo, debe ser la más profunda, teniendo en cuenta que los elementos decorativos que tenemos en ella como las alfombras o cortinas, pueden afectar a nuestra salud si no están higiénicamente limpias. No solo eso, la mala organización y la falta de limpieza afecta al sueño y al descanso en general. 

Veamos cómo de importante es la limpieza de la habitación en la que dormimos y cómo debemos hacerlo para una higiene del sueño adecuada. 

Antes de nada

Antes de meterse de lleno en la limpieza de la habitación veamos qué debemos hacer para ahorrarnos tiempo y hacer el trabajo mucho más eficiente. 

Ventilar antes de limpiar: Abre las ventanas para empezar con la limpieza de la habitación, eliminar olores y renovar el ambiente. Este gesto mejorará la sensación de frescor una vez acabes la limpieza. 

Organización: aprovecha para sacar aquello que ya no te sirve y recoge la ropa, libros o lo que esté fuera de su lugar. Deshazte de todo aquello que no te sirve, las cosas rotas o en mal estado. Un buen primer paso para la limpieza de la habitación y poner orden en el espacio. 

Todo lo que necesitas: aspiradora, productos de limpieza para cada superficie (madera, cristales, etc) y paños de microfibra serán tus compañeros en la limpieza de la habitación a fondo. 

Las alfombras, recolectoras de polvo

No hace falta lavar las alfombras a fondo todas las semanas, pero si es necesario para hacer una profunda limpieza de la habitación, darles un buen repaso. Para limpiar en tu día a día, con un aspirado un par de veces por semana, sobre todo si tienes mascotas, será suficiente. 

Cada tres o cuatro meses cuando hagas tu limpieza de la habitación profunda, aprovecha para hacerlo también en tus alfombras. 

Cómo limpiar profundamente las alfombras 

Para la limpieza profunda de las alfombras necesitarás: 

Aspiradora (preferiblemente con cepillo para alfombras): pasa el aspirador en varias direcciones para levantar toda la suciedad atrapada.

Detergente para alfombras o un limpiador de alfombras específico y cepillo de cerdas suaves: para las manchas usa un detergente especial para alfombras y frota la solución con el cepillo procurando no empapar demasiado el tejido. 

  • Agua tibia: para aclarar el jabón, si dejas restos, la alfombra se ensucia más rápido. 
  • Toallas limpias: para secar el agua del aclarado,  puedes poner un ventilador o dejar secar la alfombra en un lugar con buena ventilación. 

Bicarbonato de sodio (opcional) y vinagre blanco (opcional): por si quieres usar productos naturales en vez de detergentes. 

Para los malos olores puedes usar también el bicarbonato. Espárcelo en la alfombra y déjalo actuar unas horas o todas la noche, después aspira para retirar el producto. 

No olvides el colchón

Para una limpieza de la habitación lo más profunda posible, deberás también limpiar el colchón. A pesar de que esté protegido por el protector del colchón y la sábana bajera, el colchón también atrapa suciedad, ácaros y polvo que pueden ocasionar alergias y malestar y también afectan al buen descanso. 

Para limpiar el colchón y dejarlo cómo nuevo necesitas: 

Aspiradora con accesorio para tapicerías: una vez has quitado la ropa de cama, debes aspirar el colchón a fondo, con la herramienta de tapicerías si es que la tienes. 

Bicarbonato de sodio, vinagre blanco y agua: para las manchas puedes usar una mezcla por partes iguales de vinagre blanco y agua y para las manchas más difíciles, puedes hacer una pasta de agua y bicarbonato, frotar sobre la mancha, dejar actuar y frotar para quitarla del todo. 

Un paño limpio, esponja o cepillo con cerdas suaves para frotar las manchas que puedan haber. 

Detergente suave (opcional) y limpiador de tapicerías (opcional). si prefieres usar productos específicos en vez del bicarbonato y el vinagre blanco. 

Dale la vuelta si es que es posible, ayudará a que no pierda su forma. 

Para eliminar algún mal olor, solo tienes que usar el mismo truco que para sacar los malos olores de las alfombras. 

Aprovecha y lava los edredones y la ropa de cama también a fondo, la limpieza de la habitación debe ser completa. 

Y las cortinas

Las cortinas pueden ser los elementos más engorrosos cuando hacemos una profunda limpieza de la habitación. 

Si las cortinas pueden lavarse en la lavadora, lava y coloca las cortinas mojadas para que se sequen y alisen durante el secado si eres de los que odian la plancha. También puedes secarlas y plancharlas para un acabado perfecto. 

Si el tejido de las cortinas es más delicado, es mejor confiar en profesionales y llevar tus cortinas a la tintorería. 

Para las limpiezas más frecuentes, aspira las cortinas y si los tejidos son muy sensibles, usa una mopa de microfibra para repasarlas y eliminar el polvo suavemente. 

Consejos para el orden en la limpieza de la habitación

La limpieza de la habitación para que sea lo más completa posible, pasa por el orden, no solo por la limpieza. Puedes reducir tu estrés y mejorar el descanso si tu cuarto está higiénicamente limpio, pero también muy bien ordenado. 

  • Perfuma el ambiente: una vez tengas la limpieza de la habitación completa, perfuma la estancia con tus aromas preferidos, seguro que la sensación de limpieza se intensifica. 
  • Colores relajantes: los azules y verdes pastel, beige y demás colores neutros pueden ayudarte al descanso y a la relajación, opta por estos colores en la ropa de cama, paredes y cojines o el resto de la decoración. 
  • Organiza los espacios y los armarios: si haces un cambio de armario aprovecha y reestructura los espacios para un mejor almacenamiento de tu ropa. 
  • Elimina lo innecesario: la limpieza de la habitación resultará más efectiva cuanto menos recargado esté el ambiente. 

Con todos estos consejos seguro que consigues que la limpieza de la habitación sea perfecta para poder disfrutar de un sueño reparador.