Tanto térmico, como de luz y privacidad; las cortinas, según su grosor, aíslan del frío o el calor, y protegen de la entrada de luz exterior, mientras que los visillos son más útiles como complemento de aquellas, y también para proteger la privacidad de nuestro hogar de cara al exterior.
A la hora de elegir cortinas o visillos, hay que tener en cuenta el color de la decoración de la estancia; pueden escogerse del color de la pintura de la pared para ofrecer una sensación de amplitud en habitaciones pequeñas, o en un tono contrastado o estampado, en espacios más amplios, pero siempre teniendo en cuenta la gama de colores. En Rufino Díaz tienes cortinas de una gran variedad de tejidos y tonos, lisos y estampados, para que puedas escoger en función de tus preferencias.
Elige una barra para colgarlas que tenga el ancho de la ventana sumando, al menos, unos quince centímetros a cada lado, así al recoger las cortinas a los lados, no robarán la luz que entra. Una buena idea es escoger una de nuestras barras de forja extensibles, acabadas en diferentes elementos decorativos, en función de tus gustos, y en colores oro, plata, negro, o chocolate, para que combine con la gama cromática de la estancia.
Para que las cortinas o visillos ofrezcan las ondas que tanto nos gustan en las fotos de las revistas de decoración, deben tener una longitud de ancho de, al menos, el doble de ancho de la ventana. En cuanto al largo, pueden tener unos cuatro o cinco centímetros más, pero es preferible que no sea más de eso, para que no recojan polvo y suciedad. Y es muy importante que nunca queden cortas.
Un truco: cuando laves tus cortinas, siguiendo las indicaciones de lavado de su etiqueta, cuélgalas aún húmedas. No solo te evitarás plancharlas, sino que, además, dejarán un agradable aroma a suavizante en toda la estancia.
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