No conviertas tu casa de vacaciones en un cementerio de muebles viejos y desparejados, que van a convertirla en una casa triste e incómoda, por muy pocos días al año que la habites, o incluso si la alquilas en las temporadas vacacionales.
Aún así, si en lugar de comprar muebles de precio asequible, aunque tengas que montarlos, prefieres conservar algún sofá, mesa o librería a los que les tienes mucho cariño, por sus recuerdos o por su comodidad, aprovecha pequeños trucos para que parezcan nuevos, y convierte una triste estancia en un lugar alegre y con aire de nuevo.
Vamos a fijarnos en el salón, lugar de reunión de la familia después de un largo día en la playa o de excursión. Si tienes unos sofás o sofás-cama desparejados o simplemente quieres darles un aire joven, lo mejor es que te decidas por las fundas, que van a homogeneizar tapicerías diferentes, y harán que tus sofás parezcan nuevos. Aprovecha para añadir unos cojines, a juego o en contraste, y parecerá que estás en una nueva casa.
Coge la brocha y ¡pinta! Los muebles viejos y oscuros serán otros si los lijas y pintas en colores claros, con pintura mate o chalk paint. Ya que los tienes que vaciar, anímate y tira todos esos adornos pasados de moda, recuerdos de viajes, rotos o inútiles, y revisa los libros. Las páginas amarillas de 1998 pueden ir al contenedor de papel. Los libros infantiles o que sabes que no leerás nunca, dónalos a una biblioteca o alguna ONG, seguro que te lo agradecen.
Que tus cortinas permitan pasar la luz, pero no el calor ( o el frío, si es el caso). Prueba a combinar visillos con cortinas, para usar según la hora del día y la temperatura. Siempre combinando los colores con tu nueva decoración, eligiendo un color de la gama, o en contraste, como hiciste con los cojines.
Echa un vistazo a tu salón, como nuevo. Este año, seguro, te costará, aún más, regresar de las vacaciones.
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