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Antes de tomar la decisión de lavar cualquier prenda de nuestro bebé, especialmente sus pijamas, hemos de leer la etiqueta del fabricante y observar sus especificaciones y consejos al detalle.

Por norma todas las prendas que utilicemos en nuestra vida y estén en contacto con nuestra piel, seamos adultos o bebés, lo aconsejable sería lavarlas antes de su utilización por primera vez. Los productos utilizados por los fabricantes pueden afectar a la sensibilidad de la piel y especialmente a la de nuestros pequeños.

El grado de sensibilidad de la piel en nuestros bebés es muy superior a lo de los adultos, por ello a la hora de lavar cualquier prenda de nuestros peques, la utilización del detergente ha de hacerse con sumo cuidado, utilizando especialmente los de carácter neutro y lo más fiable es utilizar dosis muy bajas. Es preferible un lavado más que una dosis mayor. Anota estos pequeños consejos:

  1. Los lavados más recomendables son los que puedas hacer a mano.
  2. Si la prenda de tu bebé está muy sucia, ponla a remojo en agua tibia con una dosis pequeña de jabón varias horas e incluso frótala.
  3. Después de 2 o 3 horas en remojo, pon las prendas debajo de un buen chorro de agua fría. Así hasta que se haya eliminado todo el jabón.
  4. Si por el contrario decides lavarlas con la lavadora, no las mezcles con otras prendas de otros miembros de la familia. Ni se te ocurra utilizar lejías, ni otros detergentes agresivos, ni suavizantes. Sólo jabones neutros y en dosis bajas, todo ello dentro de un programa de lavado de ciclo corto y a una temperatura del agua de 30º.
  5. Lavadas las prendas a mano o en lavadora, procederemos al secado de la ropa en el exterior. Lo ideal es colgarla de una cuerda evitando los rayos del sol de modo directo. Evitad el secado en interior o ayudado por fuentes de calor. Sólo el secado al aire libre, elimina bacterias y gérmenes.

Las mejores recomendaciones para la ropa y el textil del hogar.