Dormir en unas sábanas suaves, frescas y que huelan bien es parte fundamental de nuestro descanso. Por eso es conveniente lavarlas, secarlas y guardarlas de forma adecuada, para que no solo nos ayuden a conciliar el sueño, sino que nos duren mucho.
Hoy te traemos unos consejos que te ayudarán a cuidar y conservar tus sábanas.
- Sacude las sábanas a diario, con la ventana abierta, antes de hacer la cama, y lávalas con regularidad. Es importante lavar tus sábanas al menos una vez por semana para evitar la acumulación de suciedad y ácaros.
- Usa agua fría. Las lavadoras actuales funcionan bien a bajas temperaturas; además de evitar que las prendas encojan o pierdan su forma original, gastarás menos energía que favorecerá el medio ambiente y tu bolsillo.
- No emplees demasiado detergente ni suavizante, ya que puedes dañar las fibras textiles y hacer que se desgasten más rápido. Lee las instrucciones del envase, y no sobrepases la cantidad indicada.
- Sécalas al aire libre, siempre que te sea posible. Si lo haces en interior, procura hacerlo en una estancia bien ventilada para que se sequen completamente y no cojan olor a humedad, y procura evitar la secadora que puede dañar las fibras.
- Si puedes, no las planches: Cada vez más personas deciden planchar solo lo imprescindible, para ahorrar energía y tener más tiempo libre. Si no llenas en exceso la lavadora, tiendes las prendas nada más terminar el programa de lavado, bien extendidas, apenas necesitarán un breve planchado a baja temperatura.
- Guarda tus sábanas en un lugar fresco y seco: Al guardar tus sábanas, asegúrate de que están completamente secas, para evitar la humedad y el crecimiento de bacterias. Si en el armario o los cajones donde guardas la ropa blanca utilizas saquitos ambientadores o papel perfumado, además conservarán un aroma agradable que disfrutarás a la hora de dormir.
Los mejores consejos para la ropa y el textil del hogar.