Lo primero que hay que hacer es vaciar el armario completamente, y revisar, una a una, las prendas. Asegúrate de que todos los juegos de sábanas y toallas estén completos, limpios y en buen estado.
A continuación, limpia profundamente el armario. Pasa un paño para retirar el polvo, y el aspirador por esquinas y cajones. Asegúrate de que esté completamente seco y ventilado antes de volver a meter tu ropa limpia.
Para que tu ropa siempre huela de maravilla, utiliza ambientadores, en forma de saquitos para los cajones, bolsitas de colgar en perchas, o papel perfumado, que además dará un aire muy alegre al armario.
Ahora llega el momento más difícil, que es decidir qué ropa blanca te vas a quedar, y cuál debes reciclar o, simplemente, tirar.
Si tienes juegos incompletos, evalúa si te merece la pena completarlos con piezas sueltas (en nuestra web tienes sábanas, fundas y toallas que puedes adquirir individualmente); prueba a jugar con los colores combinando tonos de diferentes gamas.
Si tus toallas o tus sábanas tienen bolitas, están desgastadas o tienen manchas irrecuperables, no lo dudes. Deshazte de ellas. Visita nuestra web con continuas ofertas, y elige un conjunto nuevo. Seguro que empezar la nueva estación estrenando te da un plus de alegría.
No acumules sábanas o toallas sin necesidad. Es suficiente con dos o tres juegos por cama o baño, y estación (si vives en una zona que te obligue a usar sábanas de invierno). Repasa las que más te gustan y las que están en mejor estado.
Si es el caso, guarda un juego extra para cuando recibes invitados.
Guarda los juegos de sábanas completos dentro de una de las fundas de almohada, para tenerlas siempre localizadas. Y el conjunto de toallas dentro de la pieza más grande.
Consulta con asociaciones y ONGs de tu ciudad, puesto que en numerosas ocasiones recogen ropa de casa para enviar a países necesitados.
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